Una diseñadora cocina; Pollo a la piña
- MARIA PAULA VASQUEZ ARANGO
- 5 sept 2020
- 4 min de lectura
Actualizado: 13 sept 2020
¡Hola chicos! Bienvenidos a una nueva entrada de este blog. El día de hoy estaremos nuevamente adentrándonos al mundo de la gastronomía preparando y analizando un delicioso plato; el pollo a la piña con vegetales.

Encontrarás en esta publicación un análisis del proceso de diseño para la realización de este plato, donde no solo podrás hallar información sobre sus colores, sabores y texturas, sino también acerca de las decisiones que se toman a la hora de cocinar y emplatar. ¡Te invito a quedarte y disfrutar de este delicioso momento!

Preparación
Al iniciar con la preparación no me base en una receta específica, sino que hice un proceso de exploración y busque información de varias recetas para encontrar la más acertada en cuanto presupuesto y estilo. Este pollo a la piña resalta por su sabor dulce y variedad de texturas que darán un toque especial a nuestro plato.
Una vez tenemos claro que queremos hacer con ayuda de la búsqueda de referentes, procederemos a escoger los ingredientes necesarios. Para mi preparación haré uso de una pechuga de pollo troceada, pimentones, cebolla, ajo, champiñones, salsa de soya, vinagre de manzana, pimienta, sal, maicena, huevo, agua y como no, la piña. La variedad de color y textura que tienen estos ingredientes resultará en un increíble plato para preparar a la hora del almuerzo.
Durante el proceso de preparación primero organicé los ingredientes, acto seguido me dispuse a salpimentar el pollo y sumergirlo en una mezcla batida de agua, maicena y huevo. Es interesante como la textura del pollo, que tiene a ser lisa, puede cambiar drásticamente y adquirir crocancia cuando se integra con esta mezcla; experimentamos un cambio de textura asombroso que nos aporta mucha variedad a la preparación. Para adquirir consistencia, dejé el pollo en el congelador unos minutos y continué con la preparación.
Lo siguiente que realice fue pelar y cortar las verduras, intentando que sus cortes estuviesen basados en formas geométricas; cubos, semi circunferencias, entre otros. En este proceso pude observar aspectos interesantes como la presencia de dos texturas dentro del mismo ingrediente. La piña, como bien sabemos, tiene una piel muy texturizada identificada por ser rugosa y áspera, en contraste con su interior que se identifica por ser suave y en cierto punto lisa.
Una vez peladas y cortadas las verduras frité el pollo en aceite de oliva, observando una increíble transformación en el color, en donde el pollo cambia de un color pálido y de baja saturación a uno saturado indicándonos que está dorado y listo para ser retirado.
Es ahí cuando debemos poner nuestras verduras en el wok o sartén junto con la salsa de soya, el vinagre, un poco de sal y pimienta. Después de un rato agregue el pollo y esperé que todo se integrara. Es ahí cuando debe servirse aprovechando la calidez del plato, y acompañándose con una porción de arroz al gusto.

Una diseñadora analiza
Al momento de finalizar y observar el resultado final, podemos observar que las formas dominantes son las orgánicas, sin embargo, nuestra vajilla nos proporciona un sutil contraste al estar esta construida por una forma regular con bordes redondeados.
El pollo es un elemento que domina debido a la cantidad y relevancia que tiene dentro de esta composición, seguido de la piña y dejando como elemento subordinado las verduras.
Para el emplatado se tuvo en cuenta como criterio de orden la similitud entre elementos, intentando que todos fuesen similares y que la ubicación de la comida se encontrara justo en el centro del plato logrando así la presencia y dominio del espacio.
El color en esta preparación está dominado fuertemente por un conjunto de colores cálidos que dan paso a una interesante armonía análoga. Identificamos matices naranjas, amarillos y rojos anaranjados de alta saturación y brillo en nuestro pollo, piña y pimentón respectivamente. Esta interesante mezcla de colores me recuerda un poco al fuego, hecho que encuentro interesante ya que normalmente relacionaría el fuego con lo picante, sin embargo este plato es todo lo opuesto a aquella concepción siendo el dulce el sabor principal. La vajilla, por otro lado, posee una armonía acromática dominada por el blanco, el cual es complementando por unas cuantas decoraciones negras. Esta armonía exalta los colores intensos de la preparación.
El contraste entre texturas es muy importante en este plato, ya que dan una sensación increíble al paladar. Por un lado tenemos la suavidad de las verduras, que poseen una textura lisa, y por otro lado la crocancia y rugosidad de la piel del pollo. Encontramos una textura lisa, opaca y semimate en la vajilla la cual es de cerámica y tiene un origen artificial.
El punto focal podría estar en los pimentones, ya que su color es el más atrayente a la vista. Aunque los tres colores presentes son saturados y de alta luminosidad, es el pimentón el que tiene el matiz más dominante y sobresaliente.
Muy bien chicos, eso ha sido todo por hoy en nuestra entrada. Espero que se antojen de prepararlo, degustarlo y sobre todo, disfrutar de este delicioso momento.
¡Nos vemos en la próxima entrada de "Una diseñadora cocina", cuídense!




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