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Una diseñadora visita; Crepes & Waffles en tiempos de pandemia

  • Foto del escritor: MARIA PAULA VASQUEZ ARANGO
    MARIA PAULA VASQUEZ ARANGO
  • 21 sept 2020
  • 5 min de lectura

¡Hola chicos! Bienvenidos a una nueva entrada de este blog. El día de hoy estaremos nuevamente adentrándonos al mundo de la gastronomía visitando y degustando los deliciosos platos de uno de los lugares más frecuentados de Bogotá; Crepes & Waffles.

En esta nueva publicación les contaré mi experiencia saliendo por primera vez en esta pandemia a un restaurante, describiendo los procesos y protocolos de seguridad y comparando que ha cambiado en estos últimos meses. ¡Te invito a quedarte y disfrutar un rato de este delicioso momento!

Es muy usual en mi familiar ir a Crepes & Waffles para cualquier celebración, y esta no fue la excepción. Queríamos ir a uno ubicado en un edificio para admirar la vista, lamentablemente las reservaciones no estaban dispensables. Reservaciones, algo que nunca había hecho en Crepes y que ahora, por la pandemia, tenemos que hacer para conseguir un lugar en el concurrido lugar. A la final terminamos yendo a uno cerca al World Trade Center ubicado en la calle 100.


Al llegar al lugar, te encuentras a la entrada con una joven y un cuaderno, pidiendo el nombre de la persona que reserva y a continuación tomando los datos como nombre y cédula de las personas que van a entrar, además de por supuesto, tomar la temperatura. Luego de eso decidimos hacernos afuera para tener un poco de aire fresco, sin embargo no nos esperábamos el frío clima que haría esta tarde. Pero no fue ningún problema, debido a la excelente atención y preocupación al cliente por la que se caracteriza este restaurante, en seguido nos prendieron los calentadores a gas y el ambiente se sintió cómodo nuevamente.


Al sentarnos, lo primero que encontramos fue este cartón verde, que nos aseguraba que estábamos sentados en un lugar previamente desinfectado; un detalle de fina coquetería que agrega seguridad y confort al usuario. Nos pusieron los típicos individuales de papel y no fue una sorpresa escuchar que, debido a la situación del Covid-19, no podrían darme crayones para dibujar, como siempre acostumbro.

Esta deliciosa preparación está compuesta de un crepe de pollo con una mezcla de sabores mexicanos con huitlacoche, aguacate y salsa de queso. No solo su sabor me atrae, sino su variedad en color es muy llamativa, y hacen de este, sin duda, mi plato favorito. Esperé que mi familia pidiera; la variedad iba desde comida de mar hasta ensaladas.


Esta deliciosa preparación está compuesta de un crepe de pollo con una mezcla de sabores mexicanos con huitlacoche, aguacate y salsa de queso. No solo su sabor me atrae, sino su variedad en color es muy llamativa, y hacen de este, sin duda, mi plato favorito. Esperé que mi familia pidiera; la variedad iba desde comida de mar hasta ensaladas.


Acostumbrada a esperar un poco por la cantidad de personas que siempre tiene este restaurante, no me esperaba la rapidez con la que trajeron nuestros platos, y además no recordaba lo bien que olían. Ansiosa, tome el primer bocado de mi pollo trufa y sentí tal alivio, que creí firmemente que no existía mejor plato en el universo.

Podemos observar el cuidadoso emplatado, donde encontramos una estructura circular donde los elementos están dispuestos de forma concéntrica sobre abundante salsa. Las formas presentes son orgánicas, y encontramos la presencia de la similitud en los cortes de aguacates y otros vegetales.


Como dije al inicio, los colores son impactantes y dan mucho placer visual. Encontramos en la salsa un matiz amarillo alto brillo y saturación, mientras que en el crepe el matiz y el brillo se sostienen, sin embargo experimenta un cambio de saturación y esta aumenta. El aguacate tiene una mezcla bitonal entre el matiz amarillo y verde, el primero siendo de brillo alto y saturación media alta, mientras que le verde tiene saturación y brillo medio alto. En los pimentones encontramos un matiz rojo saturado y de alto brillo, logrando una armonía separada mezclando las tonalidades cálidas con las frías. El cilantro tiene un matiz verde saturado y de brillo medio que ayuda a que esa armonía separada tome fuerza, y para contrastar con los claros tonos de nuestro crepe y nuestra salsa, tenemos nuestro rico huitlacoche, que es muy oscuro, casi llegando al negro.


Las texturas resaltan por su suavidad que son contrastadas con la ligera crocancia del pimentón. Exaltan los sabores ligeramente picantes combinados a los dulces. Acompañado, tenemos un delicioso pan francés que nos brindan en una canasta, para poder capturar el sabor de la salsa y obtener una mejor experiencia.

Cuando crees que nada podía ser mejor, llega el turno de pedir los helados. Nuevamente, no miré la carta, sabía a qué venía y fui directa a pedir el “Vainilla Hot Chocolate”. Una deliciosa copa de helado de Vainilla Old Style, con almendras tostadas entre crema chantilly y chocolate caliente con el que usted le dará gusto a su gusto. Tuve que compartirlo y casi me negué, sin embargo al final accedí a compartir esta maravilla de postre.


Nuevamente, no tuve que esperar demasiado para que nos trajeran los postres. La boca solo se me hacía agua de ver la variedad de preparaciones que teníamos en la mesa. Y tampoco me sorprendió al ver a mi mamá con el Vainilla Hot, helado al cual es aficionada. Y no es exageración, su sabor es realmente delicioso.

Encontramos figuras orgánicas y geométricas en este postre; desde la forma de esfera de las bolas de helado hasta el chocolate en forma de rectángulo. La manera de emplatarlo busca jugar con la altura, disponiendo de dos bolas de helado en la base y una en la altura seguido de crema chantilly, almendras, y al lado el chocolate.


Encontramos matices anaranjados de brillo medio alto y baja saturación en el helado, mientras que la chantilly mantiene el matiz y la saturación pero sube su brillo, dándonos colores pálidos, claros, casi pasteles. Las almendras también mantienen el matiz, pero su brillo y saturación aumentan. Estos tres elementos conforman una armonía monocroma donde solo varían su brillo y saturación. Adicional, tenemos el chocolate sólido y el líquido, ambos contienen matiz rojo, saturación alta y brillo bajo. Los matices rojos y naranjas conforman una armonía análoga basada en tonos cálidos.


Sus texturas varían, desde lo suave y frío del helado, a lo crocante del chocolate, a lo caliente y empalagoso del chocolate líquido. Los sabores contrastan y se complementan muy bien, sin embargo recomiendo pedir un vaso de agua, dado a que puede parecer un empalagoso el sabor del chocolate.

Al final, pedimos la cuenta, pagamos, y salimos del lugar felices y conformes con la increíble atención, la buena comida y el memorable momento familiar. Es cierto que las cosas han cambiado, tenemos que adaptarnos a la nueva realidad en la que estamos viviendo, sin embargo es grato saber que la calidad de este increíble lugar no ha cambiado y siguen manteniendo ese toque mágico y especial que logra que Crepes & Waffles sea de mis lugares preferidos no solo por su sabor, ni sus económicos precios, sino por la gran experiencia con la que uno se queda. Porque Crepes es más que un restaurante; ofrece una experiencia familiar cómoda y muy amena, donde no solo los estómagos se llenan; también los corazones.

¡Eso fue todo el día de hoy, nos vemos en la próxima entrada de "Una diseñadora visita", cuídense!



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