top of page

Una diseñadora comenta; Mi experiencia cocinando

  • Foto del escritor: MARIA PAULA VASQUEZ ARANGO
    MARIA PAULA VASQUEZ ARANGO
  • 1 dic 2020
  • 4 min de lectura

¡Hola chicos! Bienvenidos a una nueva entrada de este blog. El día de hoy les estaré contando mi experiencia personal en todo el proceso de aprender a cocinar y mis conclusiones finales sobre este mismo, claro está, desde el ojo de una diseñadora.

En esta nueva publicación les hablaré de mis inicios cocinando seriamente, que preparaciones he hecho y lo que tengo planeado aprender en el futuro. Les contaré cuales fueron mis dificultades y lo que creo que son mis fortalezas. ¡Acompáñame en esta deliciosa aventura!


MI EXPERIENCIA

Siempre me ha gustado ver como las personas cocinan, desde muy pequeña soy fan de todos los programas que tienen que ver con gastronomía, por ejemplo, Master Chef. Me gusta ver la pulcritud y la creatividad con la que realizan los platos. Incluso podría pasar horas mirando como Buddy Valastro realiza sus increíbles pasteles.


Sin embargo, jamás se me dio el talento para cocinar. Debo admitir que era un desastre completo y que tenerme en la cocina era equivalente a una mala experiencia en camino; no podía si quiera coger un cuchillo y lo máximo que podía cocinar era arroz. Sin embargo, en marzo de este año todo cambió.


Tuve la oportunidad de irme a Suiza a la casa de mis tíos, a los cuales no conocía mucho. Sin embargo, una vez más me di cuenta que cocinar es mágico, porque me dio la oportunidad de acercarme mucho más a ellos. En mi segunda noche en casa de mis tíos llegó mi primer reto gastronómico. A mi tío no le cabía en la cabeza que yo no supiera cocinar, por lo que me entrenó durante tres meses para aprender a hacer distintas cosas, y lo que eligió para la primera noche fue un poco… exigente. Justo ese día habíamos ido al Ikea a comprar un utensilio que nos ayudaría a hacer crepes. Sí, crepes. Ese iba a ser mi primer gran reto.


Claramente estaba algo nerviosa, no conocía mucho a mi tío y no quería defraudarlo, por lo que escuché con atención cada indicación que me daba para preparar la crepe de champiñones al vino. Esa noche hice muchas cosas nuevas: hacer una crepe, a usar el alcohol en las preparaciones y a leer las instrucciones de las cajas en italiano y francés. Al final, acabamos a eso de las once de la noche, y nos dio un buen tiempo para conocernos de a poco.


De ahí en adelante aprendí nuevas cosas, por ejemplo, que las verduras me encantan y quedan muy bien con todo. Y no solo me quedé con la comida salada, mi tío me enseñó a hornear pan, a hacer pastel, pancakes y galletas, me dio algunos consejos, por ejemplo, que es mejor hacer todas las mezclas de cero y no comprarlas preparadas, o que hay que tener paciencia en la cocina. Las pastas fueron esenciales, aprendí sobre todo de los raviolis y los tornillos. Y como olvidar los pasteles de carne. Fue ahí cuando vi lo útil que eran los hornos, y apenas llegué a Bogotá, convencí a mis papás de tener uno para poder hacer distintas preparaciones.


Desde lo más fácil como hacer pancakes o galletas (recetas que hago aún hoy en día) hasta lo más complicado, que para mí, fue la paella. El día en que la cocinamos fue un verdadero reto por la complejidad de la preparación y el tiempo que requiere. Además estábamos cortos de tiempo, por lo que fue una batalla intensa de sabores. Al final, el resultado fue maravilloso y volvería a repetirlo mil veces.


Lo que más me gustó y en lo que sentí que realmente era buena, era horneando. Mi mejor receta; el pie de manzana. La primera vez que lo hice fue un éxito rotundo, y la segunda vez quedó aún mejor que la primera. Y es que ese sabor dulzón de la manzana con la crocancia de la masa nos da como resultado una increíble mezcla que deleita el paladar.


Diría que el mayor reto al que me enfrenté fue perder el miedo y ser creativa; al no saber cocinar siempre buscaba hacer lo más fácil, pero tenía que perder el miedo de explorar, inventar, improvisar. Y ese miedo lo perdí el día que hice una receta totalmente sola; mi primer Chili con carne. Debo admitir que no quedó tan bueno como el de mi tío, pero me sentí totalmente orgullosa de poder alimentar a mi familia con algo hecho totalmente por mí.


A día de hoy aún le escribo a mi tío y le muestro algunas cosas que he cocinado recientemente, para que vea que no he perdido el interés y que he aplicado lo que me enseñó durante tanto tiempo, y es que cada día me emociona más el mundo de la gastronomía.


De ella aprendí que es más que cocinar algo delicioso, también nos da la oportunidad de acércanos a las personas y conocernos. Nunca olvidaré las charlas de música clásica con mi tío mientras esperábamos que el pastel de carne estuviese listo, o las historias sobre su carrera como profesor mientras el pan se horneaba. Cocinar nos brinda un espacio para relajarnos, hablar, conectarnos y ser felices.


Y de esto trata Designer Eye, integrar dos mundo; el diseño, mi primera gran pasión, y la gastronomía, al cual le estoy cogiendo un cariño especial. Espero que a lo largo de estos blogs lo hayan disfrutado tanto como yo y que, como siempre, se animen a explorar y degustar este delicioso mundo.


Muy bien chicos, eso ha sido todo por hoy en nuestra entrada. Espero que se animen a iniciar su proceso, aprender a preparar nuevas recetas y disfrutar de este mundo gastronómico.

¡Nos vemos en la próxima entrada de "Una diseñadora comenta", cuídense!

Comentarios


bottom of page